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martes, 22 de marzo de 2011
BERNARDO JARAMILLO OSSA: VEINTIUN AÑOS DE IMPUNIDAD.
Bernardo Jaramillo Ossa sabía que lo iban a matarPor Carlos García, periodista de Semana.com
Bernardo Jaramillo Ossa, candidato presidencial y dirigente de la Unión Patriótica asesinado el 22 de marzo de 1990.
Una predicción que no resultaba difícil después del asesinato de centenares de militantes de ese movimiento de izquierda que surgía con un gran respaldo popular que no se veía en Colombia desde la época de Jorge Eliécer Gaitán.
Su presentimiento se cumplió el 22 de marzo de 1990. Cuatro balas disparadas desde una Mini-Ingram por un joven que lo esperaba en el Puente Aéreo de Bogotá, acabaron con su proyecto de una izquierda moderna y democrática y se convirtió en uno de los tres candidatos presidenciales asesinados en la sangrienta campaña de 1990.
Ya estaba muerto el candidato del Nuevo Liberalismo, Luis Carlos Galán y sólo faltaba un mes para que acabaran con la vida del recién desmovilizado del M-19 y también candidato a la presidencia, Carlos Pizarro Leongómez.
Jaramillo Ossa tuvo éxito en la política por su franqueza. Quienes lo conocieron, lo catalogaban como un social demócrata, un visionario y un hombre de cambio.
Nació en Manizales en 1956 y se graduó en Derecho y Ciencias Políticas. Pronto se convertiría en un importante dirigente agrario en el Urabá Antioqueño, militante del Partido Comunista Colombiano y tras la expulsión de esa colectividad por plantear reformas ideológicas y abrir paso a la concertación y a la democratización sin abolir la propiedad privada, asumiría la presidencia de la Unión Patriótica después del asesinato de su dirigente, Jaime Pardo Leal en 1987.
Este abogado manizalita acertó, hace 20 años, en lo que sería la degradación del conflicto armado colombiano. Advirtió el fortalecimiento de las estructuras paramilitares y su complicidad con el Estado y el narcotráfico, y señaló la pérdida del horizonte político de la guerrilla de las Farc, subrayando incansablemente que la única salida posible era el diálogo. En repetidas ocasiones aseguró que la UP no necesitaba de las Farc, ante las denuncias de sus contradictores que señalaban a ese movimiento como brazo político de la guerrilla.
“Sé que la única salida política al conflicto armado pasa por el diálogo entre gobierno e insurgencia y la interlocución válida de la sociedad civil para encontrar caminos de reconciliación”, afirmaba en Jaramillo en sus discursos y siempre resaltaba que “no se puede ser consecuente con la paz ni hablar de paz mientras no se combate efectivamente a los grupos paramilitares ni se castiga ejemplarmente a los miembros del Estado comprometidos en la violencia contra la población civil”.
Jaramillo Ossa confiaba en que un proceso de paz no debía resumirse a la entrega de armas por parte de la insurgencia, sino que debería alcanzar transformaciones profundas en una sociedad inequitativa como la colombiana. Por eso fue uno de los principales veedores del proceso de desmovilización de la guerrilla del M-19 y su transformación en partido político, perseguido y exterminado al igual que la Unión Patriótica.
Su muerte
Bernardo Jaramillo Ossa llegó al Puente Aéreo de Bogotá a las 7:30 a.m el jueves 22 de marzo. Lo acompañaban Mariela, su esposa, once escoltas del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), dos de la Policía y dos de la Unión Patriótica (UP).
La pareja abordaría un vuelo de Avianca, rumbo a Santa Marta, para gozar de la luna de miel que no habían podido tener por las múltiples ocupaciones del dirigente político
Su esposa recuerda que justo ese día no quiso llevar el chaleco antibalas que siempre usaba por ser uno de los hombres más amenazados del país.
Una hora antes, un joven de 17 años, vestido de corbata y un maletín en su mano, llegó a la terminal aérea y confirmó un pasaje de Avianca en el mismo vuelo a Santa Marta. Las autoridades lo identificaron después como Andrés Arturo Gutiérrez, el menor de cuatro hijos de una familia que vivía en el barrio Enciso de Medellín.
Minutos después, tres hombres se acercaron al joven y le entregaron una ametralladora Miningram, calibre nueve milímetros y una fotografía del líder de la UP. Luego se alejaron. Andrés Arturo agarró el arma, la escondió en su saco y esperó sentado en los pasillos del terminal fingiendo leer un periódico y esperando el momento preciso para actuar.
Todo estaba planeado. Si el primer intento en el Puente Aéreo fallaba, había otro joven que también abordaría el avión para asesinar a Jaramillo en pleno vuelo. Pero si éste también fallaba, otro grupo de sicarios lo esperaba para ultimarlo en el aeropuerto de Santa Marta.
Ese joven que abordaría el avión se llamaba Gerardo Martínez, quien un mes después acabó con la vida del recién desmovilizado del M-19, Carlos Pizarro Leongómez.
Andrés Arturo le disparó a Bernardo a las 8:05 a.m. El sicario desenfundó la ametralladora y la accionó escondiéndola con el periódico. En menos de un minuto descargó las 33 balas del proveedor.
Cayó herido, tenía cuatro impactos en el tórax. Mariela, su esposa, se tiró a su lado para protegerlo. Herido, Jaramillo le dijo a su esposa: “Mi amor, no siento las piernas. Estos hijueputas me mataron, me voy a morir. Abrázame y protégeme”.
Y allí quedó su anhelo de una patria democrática, equitativa e incluyente. Y allí quedaron sus sueños, repetidos en varias entrevistas, de tener la posibilidad de caminar por las calles sin escoltas, de ir tranquilo a una heladería, sentarse en una banca de un parque para darle de comer a las palomas, leer un periódico o entrar a un cine.
El exterminio de la Unión Patriótica dejó como saldo el asesinato de dos candidatos presidenciales, nueve congresistas, 70 concejales y decenas de diputados, alcaldes y líderes políticos. Se habla de más de 4 mil víctimas, muchos de ellas desaparecidas.
Días antes del asesinato de Jaramillo Ossa, entre los dirigentes de la UP causó revuelo unas declaraciones de Carlos Lemos Simonds, ministro de gobierno del presidente Virgilio Barco. Lemos Simmonds sostuvo en entrevista con Colprensa que “el país ya está cansado y una prueba de ese cansancio es que en estas elecciones votó contra la violencia y derrotó al brazo político de las Farc que es la Unión Patriótica. Se van a enojar porque les estoy diciendo esto, pero ellos saben que es así”.
Dirigentes de la UP reaccionaron diciendo que esas afirmaciones ponían en riesgo la vida de sus militantes.
¿Quién ordenó su asesinato?
Esa misma mañana, el general Maza Márquez, director del DAS, atribuyó la autoría intelectual del asesinato al capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar en su guerra terrorista que había asesinado meses atrás al candidato presidencial Luis Carlos Galán. Pero el poderoso narcotraficante envió una carta declarándose “adolorido” y negó categóricamente ser el autor intelectual del crimen.
Los Castaño, jefes paramilitares, entonces se convirtieron en el foco de las miradas. En su libro “Mi confesión”, Carlos Castaño afirma que su hermano Fidel dio la orden de asesinar al dirigente de la UP. Otras hipótesis hablaron de escuadrones de la muerte cercanos a organismos del Estado e incluso de sectores de las Farc, incómodos con las reiteradas condenas de Jaramillo a la lucha armada.
Veinte años después, lo único que se ha conseguido acaba de suceder: el crimen fue considerado de lesa humanidad para evitar que su investigación prescriba.
LAS VERDADERAS DESMOVILIZACIONES: UNA LECTURA DE REFLEXIÓN
El Ejército aseguraba la finca de entrenamiento de los desmovilizados: José Alfredo Pacheco
Nación El exguerrillero de las FARC y testigo de las investigaciones que esclarecen si la desmovilización del ‘Cacica Gaitana’ fue un montaje, aseguró que el gobierno sí sabía de la operación que “fue financiada por el narcotraficante Hugo Alberto Rojas”.
José Alfredo Pacheco, exguerrillero de las FARC y columna vertebral de las investigaciones sobre la desmovilización del frente ‘Cacica Gaitana’ habló para La F.M. de su intervención en la operación.
Desde la cárcel de Chiquinquirá, en Boyacá, Pacheco contó que Raúl Agudelo Medina, alias ‘Olivo Saldaña’, comenzó desde la cárcel a planear desmovilizaciones y “recoger gente y comprar armas”.
“Esta gente eran personas que no tenían ningún empleo. En esa primera desmovilización unos muchachos que estaban presos en la cárcel de la Dorada salen y se desmovilizan como milicianos”, relató.
El exguerrillero explicó que el primer encuentro que tuvo con lo que sería la desmovilización del ‘Cacica Gaitana’ se dio cuando fue trasladado a la cárcel de La Picota en Bogotá “por un caso de unos irlandeses”.
Pacheco aseguró que en el proceso inicial se presentaron alias ‘Olivo’ y alias ‘Bizcocho’, y que la operación comenzó a prepararse a final del año 2005 e inicio del año 2006.
La idea de la operación se la vendieron a Pacheco, según él, así: “Desmovilicemos una gente. Vamos a conformar una compañía al menos de 50 o 100 hombres si es posible. Un narco, Hugo Alberto Rojas Yepes, propone que cuadren con el gobierno y sin importar la cantidad de dinero, que él hacía todo con tal de que el gobierno le suspendiera la extradición”.
Pacheco señaló que la mayoría de las personas desmovilizadas “nunca pertenecieron a las FARC ni nunca fueron guerrilleros” y que de ese grupo, un número máximo de 15 personas “eran desertores” del grupo guerrillero, “incluso las FARC los estaban buscando”.
Pacheco confesó ser implicado directo en la operación. “Personalmente ayude a conformarla. Mi propia hermana fue la que recogió a la gente en la ciudad de Bogotá”, precisó.
“Esas personas eran desempleadas y no tenían ninguna entrada económica.
No conocían las FARC, no eran simpatizantes de las FARC”, añadió.
Pacheco denunció que a cada persona le prometieron pagar entre 400 y 500 mil pesos. “Les dijeron que tenían derecho a estudiar, a hacer cualquier carrera, y que cuando se acabara el programa podían hacer un proyecto productivo y ayudar a su familia”, precisó el exguerrillero.
Entre los otros cobros se registra, según Pacheco, lo pagado a su hermana, quien recibió “tres millones de pesos para que coordina a la gente”, anotó.
El entrenamiento en la finca La Tebaida
El exguerrillero dijo que las personas que serían desmovilizadas fueron trasladadas a la finca La Tebaida, donde fueron entrenadas como miembros de las FARC, y la cual según Pacheco, contaba con un anillo de seguridad del Ejército.
De acuerdo con Pacheco, el entrenamiento estuvo a cargo de “Echeverri y alias Santiago”. “Les explicaban cómo coger los fusiles, cómo formarse, cómo defenderse de un ataque de los enemigos, atrincherarse y hablar. Conseguimos el reglamento de las FARC y se los explicamos”, aseguró.
Pacheco agregó que también les contaron cuáles eran los nombres de los comandantes de los frentes y quiénes integraban el secretariado, “se trataba de que aprendieran el idioma de las FARC”.
“Antes de la desmovilización se envió un video a La Picota de cómo se entrenó a la gente”, añadió.
De acuerdo con la versión del exguerrillero, el excomisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, sabía de la concentración en La Tebaida.
Pacheco apuntó que un coronel al que llaman Ariza visitó la finca antes de que se cumpliera con la desmovilización y les dijo a las personas: “No queremos que nada salga mal. Las cosas tienen que salir bien, no tiene que salir raro”.
El exguerrillero denunció que el “general Montoya y otros coroneles” estaban implicados. “Eso fue en cabeza del general Montoya y del comisionado Restrepo”, precisó.
Pacheco recordó que un día, “al hermano de ‘Olivo’ y las personas que trabajan con él lo cogieron con armas de Bogotá hacia Ibagué, ellos llamaron al comisionado y con un enlace del comisionado los agentes les devolvieron las armas”.
La financiación de la desmovilización
Pacheco aseguró que el narcotraficante Hugo Alberto Rojas Yepes financió la totalidad de la desmovilización. “Se le pedía 100 millones, listo tenga.
Con el abogado que él tenía movía toda la plata, que era producto del narcotráfico”, apuntó.
El exguerrillero dijo que Hugo Alberto “quería entrar a la desmovilización y por eso puso la plata”.
Aunque Pacheco no se arriesgó a dar un cifra exacta de lo que invertido en la operación, dijo que el narco alcanzó a gastar supuestamente unos “dos mil millones de pesos”.
La idea era “hablar con el gobierno, Luis Carlos Restrepo y el ministro del Interior Sabas Pretelt de la Vega” dijo Pacheco, quien recordó en la entrevista con la emisora que el narco quería que “lo metieran en el proceso de Justicia y Paz”.
“Comenzaron a coordinar y a cuadrar con el gobierno pero luego extraditan a Hugo y le tumban la plata”, relató.
Sobre el destino del dinero presuntamente invertido por el narcotraficante, Pacheco dijo que alias ‘Olivo’ “se quedó con la plata”.
El exguerrillero dijo además que las armas que se compraron para la operación fueron vendidas por el narcotraficante “Don Alvarito, preso en La Picota”.
“Don Alvarito me dijo: ‘Tengo unos fusilitos, se los vendo para que le salgan más baratos’. Mi hermano fue hasta Santa Marta y de allá se van hasta La Tebaida”.
Es imposible que se den todas las demás desmovilizaciones: José Alfredo Pacheco
Pacheco reconoció que “es imposible y no han existido” dentro de las FARC las desmovilizaciones: “es imposible que se desmovilicen 24 hombres al mismo tiempo y se le diga a cada uno que se desmovilice”, agregó.
“Se recoge gente desempleada, se arma, se le da suministro militar y se le prepara con las ideas de las FARC y se entregan. Esas desmovilizaciones siempre se han hecho en coordinación con el Ejército”, explicó.
Sobre una supuesta relación de la polémica desmovilización con la segunda reelección del expresidente Álvaro Uribe, Pacheco dijo que “se buscaba favorecer la reelección de Uribe y que se viera que realmente la seguridad democrática estaba dando resultados”.
Finalmente, Pacheco sostuvo que recibió amenazas de muerte donde le advertían que debía callar ante cualquier indagación que se le hiciera.
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Investigan a Luis Carlos Restrepo por supuesta falsa desmovilización en 2006
Semana.com
Miércoles 23 de febrero de 2011, par Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía compulsó copias para que se investigue al excomisionado de Paz y a dos altos oficiales por la aparente falsa desmovilización de un bloque de las FARC en Tolima, el 7 de marzo de 2006.
La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía compulsó copias al jefe de la dirección nacional de fiscales para que investigue una supuesta falsa desmovilización de un bloque de las FARC, compuesto por 66 supuestos guerrilleros, que se realizó en Alvarado (Tolima) el 7 de marzo del 2006.
Las autoridades investigan si la desmovilización pudo ser un montaje del Ejército y del entonces Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, informó este miércoles la Fiscalía General. Luis González León, director de la Unidad Nacional de Justicia y Paz, explicó que las investigaciones se centran en dos altos oficiales del Ejército y en Restrepo.
"Al menos tres desmovilizados sostienen que toda esa desmovilización fue una mentira, que consiguieron la gente y que compraron las armas que iban a entregar", dijo González León a la agencia de noticias AP.
Los uniformados en la mira de la Fiscalía, agregó el fiscal, son el general retirado Lelio Suárez y el coronel Jaime Joaquín Ariza, quienes no hicieron ninguna declaración pública sobre la acusación en su contra.
Según la investigación del supuesto montaje, también participó en él un guerrillero desmovilizado de las FARC, Raúl Agudelo Medina, alias ‘Olivo Saldaña’, quien fue nombrado por el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe como gestor de paz.
La Revista SEMANA, en su edición del 11 de marzo del 2006 (ver artículo), reveló que Agudelo fue presentado por el gobierno y el Ejército como el jefe de la compañía guerrillera ‘Cacica La Gaitana’, que operaba en el sur del Tolima y que, se suponía, era parte importante de la estructura de ’Alfonso Cano’.
En ese entonces, Luis Carlos Restrepo dijo que “el señor Agudelo es un colaborador del Estado y gran impulsor de las políticas de desmovilización”, y el general Mario Montoya, comandante del Ejército, se refirió a él como “un hombre con el que venimos trabajando”.
Agrega el informe de SEMANA que lo que no se dijo públicamente en ese momento es que Saldaña, que era jefe de finanzas de las Farc en el sur del Tolima, desertó en 2004, y en agosto de ese mismo año fue detenido por la Policía. Desde esa fecha está en la cárcel condenado por rebelión y haciéndoles frente a 19 procesos judiciales por secuestro, homicidio y extorsión.
Al ver que su situación jurídica empeoraba cada vez más y su perspectiva era pasar varias décadas en la cárcel, Saldaña se contactó con el Ejército y se convirtió en informante. Al mismo tiempo, su abogado, Enrique Arango, inició contactos con la oficina del Alto Comisionado para lograr que fuera cobijado por la Ley de Justicia y Paz. Así empezó la historia de la desmovilización que hoy es objeto de investigación.
De acuerdo con declaraciones de tres desmovilizados, difundidas este miércoles por la emisora La FM, Restrepo estaba enterado del supuesto montaje para el que se reclutaron, en distintas regiones del país, a ladrones, indigentes y desempleados para hacerlos pasar por guerrilleros de las FARC.
En entrevista con La FM, Restrepo precisó que estuvo presente en toda la desmovilización, que "nunca tuvo sospechas" de alguna irregularidad en el proceso y que de haber sido así habría denunciado a las autoridades competentes cualquier anomalía.
Minutos después de hacerse pública la decisión de la Fiscalía, el ex presidente Álvaro Uribe señaló en su cuenta de Twitter que "Luis Carlos Restrepo es un patriota inmaculado".
Los testimonios
En testimonios de dos exguerrilleros se basa la compulsa de copias para que determine si investiga al ex comisionado Luis Carlos Restrepo, al general retirado Lelio Suárez, al coronel Jaime Joaquín Ariza y al exguerrillero Olivo Saldaña.
El expediente, dado a conocer por LA F.m., tiene los testimonios que exguerrilleros dieron a la Fiscalía el pasado mes de noviembre.
Los dos hombres, cuyas identidades se mantienen en reserva, en la actualidad son postulados a la ley de Justicia y Paz por parte del Gobierno.
Según la versión de uno de los guerrilleros que participó en la desmovilización todo "este montaje", según sus palabras, empezó cuando el general Leilo Suárez se habría reunido en la Picota con ’Olivo Saldaña’ y le planteó la necesidad de "desmovilizar a un grupo importante de gente".
Dice él mismo que el comisionado Luis Carlos Restrepo había envió al general a hablar con ’Olivo Saldaña’ y desde un comienzo "coordinó la falsa desmovilización".
Según la información revelada por LA F.M el desmovilizado dice:
"El papel del comisionado fue muy importante, coordinó con ’Olivo Saldaña’ desde el comienzo hasta el final para que se reuniera la gente para la desmovilización y de esta manera los incluyeran en la ley de Justicia y Paz. Le dieron todas las facilidades a ’Olivo Saldaña’. Ellos sabían que ’Olivo’ lo cuadraba todo desde la cárcel, los que se buscaban no eran guerrilleros, el Comisionado sabía que todo era una farsa. Él mismo dio permiso para recoger la gente por eso el gobierno sabía que esa desmovilización era falsa. Luis Carlos Restrepo coordinó con ’Olivo’ todo el tema de entrenamiento a esa gente".
Continúa: "el general Suárez Tocarruncho comienza a hablar con ‘Olivo’, él está preso en la Picota y entonces es cuando le plantea la necesidad de desmovilizar gente. Entonces es cuando se cuadra con esos generales y el Comisionado para desmovilizar un grupo, entonces para eso el Comisionado le autoriza el ingreso de un celular a la cárcel. Para ese entonces había un director que lo llamaban ’tomate’."
Además agrega: "el director de la cárcel lo sacaba a un patio para que llamara con el celular para reunir la gente. ‘Olivo Saldaña’ se organizó con otro postulado, conocido como alias ’bizcocho’, que era Wilson Ramírez Peña, también detenido. Llamaban para conseguir gente del Quindío, del Tolima, de Pereira, de Bogotá, mejor dicho para recoger gente de la calle".
Y continúa su relato diciendo: "‘Olivo’ me dice, si quiere yo lo meto en esta desmovilización porque lo único que nos favorece es la ley de Justicia y Paz, porque nosotros tenemos muchos procesos y fácilmente no salimos de acá. Lo que tiene que hacer, me dijo, es que tenía que conseguir por lo menos unas 18 personas para armar unas 60 o 70 que se necesitan para mostrar en la desmovilización.".
"Entonces ahí es cuando comienzan a cuadrar todo ‘Olivo’, Wilson y Hugo Alberto Rojas Yépez, un narcotraficante y un representante enviado por el Comisionado, que le decían, creo que ’Hugo’, que era creo el comandante de la rime 5 del Ejército. Eso fue como a finales del 2005 en la Picota".
"Desde entonces allí mantenía el general, el coronel de la rime, otro coronel, un alias ‘Santiago’, otros tenientes, ahí esta el registro en la Picota para que lo revisen señor fiscal, ellos iban casi que a diario. Eso fue entre noviembre del 2005 y febrero del 2006", dice el desmovilizado.
Dijo también: "toca recoger como sea a 18 personas que no tengan recursos económicos, que vivan mal, indigentes, desempleados, mejor dicho desocupados, y se les va a dar 500 mil pesos a cada uno para que se vayan para allá y ayuden, además después van a pasar a ser desmovilizados y recibirán lo que les dé el gobierno".
Y agregó: "a las personas que nos ayuden a conseguir la gente le van a dar 3 millones de pesos. A esa gente la va a recibir una vieja que se llama Rocío Hernández, alias ‘la kika’, ella va ser la encargada de llevarlos hasta el sitio donde se van a desmovilizar. Eso tiene que ser rápido porque los van a entrenar o preparar como guerrilleros".
La encargada de ’reclutar’
La Fiscalía escuchó la versión la mujer que se encargó de ’reclutar’ a 15 personas. LA F.m. reveló su testimonio:
"Mi hermano me llamó y me dijo que tenía la opción de entrar a Justicia y Paz y me planteó un negocio y para eso me puso en contacto con ‘Olivo’. Él me dijo que tenía que hacer una desmovilización y que si lo ayudaba nos metía para obtener beneficios. Que eso ya estaba cuadrado con gente importante.
“Me dijo que consiguiera gente de la calle, ñeros, ladrones y todo eso, que les ofreciera 500 mil pesos y les pusiera una cita para que viajaran”.
Y agrega: "pues yo comencé llamando a un amigo que estaba sin trabajo, me tocó ir por allá al barrio Candelaria, al sur de Bogotá. ¿para qué es?, me dijo, ¿qué hay que hacer?, yo le conté y le dije que era como un mes y medio de entrenamiento, que tenía que aprender manejo de armas, saber qué decir sobre los reglamentos de la guerrilla, aprender los signos y todas esas cosas. Después usted entra al programa de desmovilizados del Ministerio y le siguen pagando". "De una, relajado, me dijo, entonces le dije que consiguiera más, a otros, invéntese lo que sea, pero rápido. Él me puso en comunicación con ’el mosco’ un gordito, bajito que no conocía. A los dos días me dijo que tenía unas personas con maleta lista y que fuera hasta el barrio Britalia por ellos. Eran otros cinco. Los recogí, les compré unos pollos porque no habían comido y los llevé como a las 12 de la noche a la Avenida Boyacá con Primero de Mayo, donde los recogieron y los montaron en una flota hacia Ibagué".
Continúa diciendo: "El mosco me contactó con otra gente en Patio Bonito, al principio estaban indecisos pero luego aceptaron. También fuimos a buscar a unos vagos que se la pasaban en un parque jugando microfútbol y dijeron que de una porque están sin plata, y lo mismo, tocó llevarlos para que se fueran en flota".
"Falso guerrillero"
La Fiscalía recibió también la investigación de una de las personas que fue contactada para que hiciera parte del bloque que se desmovilizaría.
"Nos reunieron a varios y nos llevaron al frente de una funeraria en la Primera de Mayo con Boyacá, después nos montaron en una flota para Ibagué. Allá llegó una camioneta Land Cruiser de color rojo, la manejaba Rocío, la hermana de ‘Olivo Saldaña’ y dijo que nos íbamos en unos taxis para el Salado, eso es a las afueras de Ibagué. Luego cogimos trocha por 40 minutos, llegamos a una casa grande, tenía piscina y camarotes, nos dieron 100 mil pesos más", dijo en su testimonio a la Fiscalía, revelado por LA F.m.
Y continúa diciendo: "nos entregaron a ’Biófilo’, nos tomaba datos en un computador que tenía, como para hacer hojas de vida. A los días nos llevaron por la vereda San Bernardo y después a una finca cerca a La Tebaida, donde iba a ser la desmovilización. Allá nos quitaron los celulares (...) Comenzó la fase de entrenamiento, la hacían ’Giancarlo y Robinson’, no nos dejaban ver de la gente, nos daban uniformes como del Ejército, útiles de aseo y clases como los himnos de las Farc, cómo hablaban, orden cerrado, cuáles eran los castigos. Había armas pero eran como de madera con tubos, unos fusiles hechizos que se desbarataban, se les caían los proveedores. Estuvimos como un mes en esa finca (...) cuando se acercaba el día de la desmovilización llegó por allá mucho Ejército y volaba mucho un avión. Estaban haciendo como un anillo de seguridad. Hasta el sitio llevaron a ‘Olivo’ para que verificara cómo iba la desmovilización. Lo llevó gente del Inpec en una camioneta 4x4 blindada. Hasta ese sitio llegaron los militares a revisar y hablar con la gente para ver cómo iba eso, prueba de ello es un video y unas fotografías. Le decían a ‘Olivo’, muchacho todo perfecto, no queremos errores ni nada mal".
Wikileaks: EE.UU. estaba preocupado por la autenticidad de la desmovilización de 70 guerrilleros
WIKILEAKSEste cable, fechado el 22 de marzo del 2006, da cuenta de la preocupación del entonces embajador estadounidense en Colombia, William Wood, sobre la desmovilización de la unidad Cacique Gaitana.
Jueves 24 Febrero 2011
Este es uno de los cables revelados por El Espectador, que tuvo acceso a la información obtenida por Wikileaks sobre los cables diplomáticos de Estados Unidos. El cable se titula: “Desmovilización de 70 de las Farc: ¿hito histórico o telenovela?”.
El 7 de marzo del 2006, el gobierno colombiano anunció la desmovilización de 70 guerrilleros y la entrega de un aeroplano. Como se trata de la mayor deserción en 40 años de conflicto colombiano, simbólicamente ocurre en el corazón de la insurgencia, el hecho fue considerado como histórico. Sin embargo, las preguntas que surgieron días después sobre la veracidad de la desmovilización siguen sin respuesta.
El general Montoya, quien presidió la desmovilización de cerca de 70 guerrilleros de las FARC, dice que la compañía de la "Cacica Gaitana" pertenece al Comando Central en Tolima. Esta ha sido vista como un núcleo de unidad de las FARC, ubicado cerca a donde la insurgencia fue fundada y dice estar en contacto constante con el líder ideológico y miembro del secretariado Alfonso Cano.
En un comunicado presentado en la ceremonia de desmovilización, el comandante político de la unidad, alias 'Biofilo', repudió el conflicto, que dijo que había agotado su país y lo convirtió en un vasto cementerio.
Su unidad se cansó de estas armas, dijo, refiriéndose a miles de víctimas inocentes de intereses dudosos y prácticas miserables. 'Biofilo' declaró que la unidad renunció a la guerra, pero no renunció a sus principios leninistas ni bolivarianos. La guerra, dijo, ha degradado los principios fundacionales y ha disminuido la condición de seres humanos de los rebeldes.
Detallando los casos de las atrocidades de las FARC contra la población civil, incluidos algunos aparentemente atribuidos al Ejército, reprendió a las FARC por usar únicamente el ejercicio del poder coercitivo y no su influencia constructiva sobre los territorios ha dominado, ganándose la antipatía hacia sí mismas de la propia población que había dicho defender. 'Biofilo' terminó expresando su apoyo a la las negociaciones de paz adelantadas con la organización guerrillera marxista del ELN.
Inexactitudes en las declaraciones hechas por el Ejército posteriormente ponen en duda la veracidad de los hechos. En primer lugar, se supo que el líder de la unidad, alias ‘Olivo Saldaña’, había sido un prisionero preso por el Estado durante dos años, y las fuentes de las FARC señalaron a otro hombre, alias 'Marlon', que está en libertad, como el verdadero jefe comandante de la unidad. El Ejército reconoció estos hechos, pero subrayó que 'Saldaña' era un líder que convenció a los demás a rendirse.
En segundo lugar, se reveló que el avión había estado bajo custodia del Gobierno desde el 2003. 'Saldaña' afirmó, sin embargo, que el avión no pertenecía a su compañía y había sido diseñado para ser utilizado en un asalto a Bogotá. El presidente Uribe, quien ha puesto de relieve el plano original de la historia a la prensa, se vio obligado a emitir una retractación.
Como los periodistas probaron más en la historia, más contradicciones han surgido. Se reveló que 'Saldaña' era un desertor de las FARC que fue capturado y encarcelado en el 2004. Para acortar su condena, se puso en contacto Restrepo y se ofreció a su vez como informante y para atraer a sus camaradas. Sus hombres dicen pertenecer a una unidad que, según dicen, fue creada (convenientemente), cerca del tiempo que se hizo la oferta de 'Saldaña'.
La existencia de la unidad Gaitana no sólo ha sido negada por las FARC, sino que además no es reconocida por la Policía colombiana, el gobierno departamental, ni, incluso, está en los registros del propio Ejército sobre las FARC. Un periodista que visita los desmovilizados detenidos informó que algunos parecían ser auténticos guerrilleros, otros, parásitos. Se han planteado versiones contradictorias del área de operación de la unidad.
Versiones contradictorias sobre el área de operación de la unidad han sugerido la idea de que esto podría ser una mescolanza de desertores que armaron una unidad con el propósito de la desmovilización. En la ceremonia, los hombres llevaban uniformes limpios nuevos y aparecían relucientes, si bien afirman que recorrieron largas distancias para llegar al sitio.
A pesar de todos los agujeros de la historia oficial, el descontento en las filas de las FARC podría en verdad estar creciendo. Debido a la confusión sobre los detalles, sin embargo, la importancia del evento no está clara.
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